Leí tu artículo sobre lo “absurdo” que es el Porsche GT3, pero dándole vueltas te hago una pregunta: ¿cuál es la configuración ideal para un coche?
Javi (Madrid)
Esta consulta hace referencia al post “Porsche 911 GT3, ¿un coche absurdo?“.
Lo primero de todo: Ideal, ¿para qué? Vamos por partes:
- Configuración ideal para conseguir las máximas prestaciones deportivas. A lo largo de la historia reciente, da igual que sea en F1, en F-Indy o en Rallyes, si dejas libertad a los ingenieros te van a hacer un coche con motor central trasero y tracción total. Así eran los mejores Gr. B de rallyes, algún prototipo de F1 y el Lotus de turbina que participó en Indianápolis… Antes de que los yankees prohibieran las turbinas y la tracción total (y casi, casi, los Lotus). Si a esos mismos ingenieros les prohíbes la tracción total, pues la cosa se queda en motor central trasero y propulsión posterior: o sea, diseñarían un F1 como los de ahora.

Si el reglamento lo permite, la mejor configuración es la de motor central trasero y propulsión trasera, como era el Lancia Delta S4.
- Configuración ideal para conseguir máximo espacio y mínimo precio, con buen comportamiento. Esto lo inventó Alec Issigonis en el Mini: Motor delantero transversal con tracción delantera. Este es el tipo de coche que mejor compromiso tienen entre aprovechamiento del espacio, precio de fabricación y comportamiento.
- Configuración ideal para un coche de calle no estrictamente deportivo. También en este caso, la cosa está clara: Motor central delantero y tracción total. Explico lo del motor “central delantero”: Se trata de poner el motor delante, pero total o parciamente por detrás del eje anterior, ya sea longitudinal (el coche será necesariamente largo) o, mejor aún, transversal.
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