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En: Conducción, coches ecológicos | 3 comentarios

Consumo homologado y real: ¿por qué gasta más mi coche de lo que dice el fabricante?

por Antonio Roncero el 7 diciembre 2009

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Consumo homologado y real: ¿por qué gasta más mi coche de lo que dice el fabricante?

No, no me lo digas. Te has comprado un coche que gasta sólo 6,5 litros cada 100 kilómetros pero cuando hechas cuentas no hay forma de bajar de los 8 litros. ¿Te han engañado? No. Sencillamente, los consumos homologados no son un buen reflejo de lo que sucede en la realidad. Te contamos por qué.
Varios (Autoconsultorio)

Así de claro y así de tajante: el consumo homologado no coincide casi nunca con los que vas a conseguir en tu coche. ¿Por qué? Pues porque como verás más adelante, los consumos homologados se obtienen sometiendo a los vehículos a un ciclo de conducción en banco de pruebas que “intenta” reproducir una conducción real. Pero sólo eso, lo intenta.

¿Para qué nos sirve entonces el consumo homologado? Pues lo más importante, para establecer una base de comparación, que no sería fiable si no existiese un ciclo homologado para someter a todos los vehículos a la misma prueba y en las mismas condiciones. Otro asunto es que el actual ciclo de homologación de consumos esté desfasado –que lo está, pues la directiva que lo regula data nada menos que de 1980–, pero es lo que hay.

¿Cómo se realiza la prueba? Para empezar, es necesario que los vehículos tengan un kilometraje mínimo (entre 3.000 y 15.000 km). El ensayo se inicia tras mantener los vehículos a una temperatura de entre 20 y 30 grados centígrados, para que no existan variaciones de unos vehículos a otros en la temperatura del aceite o del refrigerante.

A partir de aquí, y tras un primer arranque en frío, se inicia el recorrido en banco de pruebas, simulando en primer lugar un recorrido urbano de 4 kilómetros compuesto de cuatro ciclos de un kilómetro cada uno, con una duración total de 13 minutos. Se intentan reproducir así las fases de arranque y detención del tráfico en ciudad, para lo cual se realizan doce paradas con sus correspondientes arranques (tres paradas en cada ciclo).

Las prubas de consumo urbano tratan de reproducir las fases de arranque en frío habituales.

Las prubas de consumo urbano tratan de reproducir las fases de arranque y detención en ciudad.

Compara este ciclo con una situación tan real como la vida misma: arranque en frío para llevar a los niños al cole, recorrido de kilómetro o kilómetro y medio, paradita con café (al coche no le ha dado tiempo ni a calentarse)… Y vuelta a arrancar en frío para recorrer el camino inverso, o bien otro par de kilómetros hasta el supermercado y vuelta a parar en frío. En las condiciones que pongo de ejemplo, un buen turbodiésel que homologue 6 l/100 km hora en ciudad puede gastar fácilmente 9,5 l/100 km.

La segunda parte de la prueba homologada de consumos es la “salida a carretera”, un ciclo que apenas dura 7 minutos en el banco de rodillos, en el que se “circula” a una velocidad media de 63 km/h, y en el que se llegan a alcanzar los 120 km/h de velocidad máxima, pero únicamente durante 10 segundos.

La "salida a carretera" apenas dura 7 minutos en el banco de pruebas

La "salida a carretera" apenas dura 7 minutos en el banco de pruebas

En este caso, conduciendo con la máxima suavidad y aplicando todas las medidas de eficiencia que estén a tu alcance, sí es posible conseguir un consumo a velocidad constante en un determinado tramo muy parecido al homologado. Pero en el acumulado día tras día el consumo medio se irá desviando del homologado, tanto más cuanto más arranques en frío realices, cuantas más veces recorras trayectos muy cortos con el motor sin alcanzar su temperatura idónea —que es cuando más se consume— o cuanto más te desvíes de la proporción con la que se calcula el consumo mixto homologado, que es una media ponderada entre las mediciones obtenidas en los ciclos de simulación urbano y extraurbano en función a la distancia recorrida en cada medición, es decir, considerando un 37 por ciento del consumo en el ciclo urbano más el 63 por ciento del consumo en ciclo extraurbano.

Como nota curiosa, apuntar que el consumo en las pruebas de homologación no se mide comprobando los litros de combustible que ha necesitado el motor durante el ciclo, sino tomando como referencia las emisiones que salen del escape y aplicando una fórmula, es decir, se miden las emisiones, y luego se convierte esa cifra en consumo.

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